Griffin Spikoski, conocido como 'Sceptic', es un joven de 14 años que ha logrado ganar unos 200.000 dólares al año con su canal de YouTube.

El joven pasa unas 18 horas al día pegado a la pantalla de su ordenador jugando al popular videojuego Fortnite y, su canal de YouTube, donde sube vídeos de él mismo jugando, acumula ya cerca de 1,2 millones de suscriptores y más de 71 millones de visitas, unas cifras que le han reportado anunciantes, patrocinios y un flujo constante de ingresos.

 

Pero este no es un pasatiempo para el joven Spikoski. Su labor es más similar a la de un deportista de élite y combina su trabajo en la red con sus estudios académicos a pesar de que su principal objetivo son los videojuegos, según indican algunos familiares. "Es como mi trabajo", aseguró el joven a medios de comunicación estadounidenses.

Ahora el joven ha publicado en YouTube un documental en el que él y sus familiares hablan sobre su labor: "Nunca me di cuenta de que Griffin era bueno con los videojuegos", asegura la madre del joven.

Al descubrir el potencial del joven, la familia decidió que era buena idea crear una empresa y contratar a un asesor que le ayudara a administrar su dinero.

 

Este es un ejemplo más de cómo los 'e-sports' se han convertido en un gran negocio a pesar de que todavía no se reconoce el trabajo de los jugadores.