Lavar los platos en el lavavajillas es mucho mejor que lavarlos a mano: se garantiza mejor la desinfección por la temperatura del agua y se gasta menos cantidad de agua. Sin embargo, en muchos hogares se llevan años usando mal este electrodoméstico. Estas son las claves para no volver a caer en los errores:

1. No hay que enjuagar los platos antes de meterlos:

Los detergentes necesitan suciedad para poder limpiar y las encimas del jabón rendirán menos si los platos ya están casi limpios, según recomienda la OCU.

2. En el lavavajillas no se puede meter todo el menaje:

Algunas piezas de la vajilla se pueden estropear con las altas temperaturas, por lo que es esencial mirar las pegatinas cuando se compran. Si no se ha hecho, lo básico es saber que no se deben meter objetos pintados a mano, que tengan decoraciones de metal o vídeo soplado.

3. Más detergente no implica que los platos vayan a quedar más limpios

Para que el detergente funcione de la manera más óptima posible, lo adecuado es que lo pongamos a funcionar con el lavavajillas lleno y la cantidad de detergente recomendada por el fabricante.

4. El vinagre no es un sustitutivo del abrillantador

Aunque parezca que en un inicio el vinagre puede dejar la vajilla más brillante, en el largo plazo puede dañar al electrodoméstico y nuestro platos porque es un ácido.