En la suela de un zapato o en un mechero: así han logrado pasar a los presos de distintas cárceles los minimóviles. Comprarlos es fácil en Internet y también en tiendas.

Un precio que alcanza los 300 euros dentro de la cárcel, incluso se alquilan llamadas por minuto. Se teme que muchos delincuentes pueden desde dentro seguir dando órdenes fuera o planear delitos.

Un dispositivo fácil de adquirir y de ocultar, como estos mini-smarthphone, pronto estará en el mercado. Son ejemplos de que en este caso, la tecnología más que mala, es buena para los malos.