La aplicación FaceApp está causando furor en todo el mundo. En pocos días esta herramienta, que transforma la cara de los usuarios para ver cómo serían con 60 o 70 años, se ha posicionado número uno en descarga en AppleStore y PlayStore. Su popularidad es tal que el fin de semana pasado miles de usuarios comenzaron a compartir sus propias imágenes de ‘ancianos’ bajo el hastag #FaceAppChallenge.

La aplicación, de origen ruso, lleva disponible desde 2017, pero ha sido ahora gracias a sus mejoras y el uso de la inteligencia artificial cuando ha conseguido convertirse en viral. Sin embargo, más allá de las anécdotas y los memes que se han producido en las redes, las alarmas han saltado por el peligro que supone la cantidad de información que la empresa desarrolladora recopila y gestiona.

La aplicación asegura que la información recopilada de cada usuario se almacena y procesa en los Estados Unidos o en cualquier otro país en el que FaceApp, sus afiliados o proveedores de servicios tengan instalaciones. Que la sede esté fuera de la UE dificulta que se pueda aplicar la legislación europea, la más restrictiva en cuanto a la venta de datos.

Como la mayoría de herramientas de aplicaciones de este tipo, el servicio asegura que no alquilará ni se venderá la información a terceros fuera de FaceApp sin el consentimiento expreso del usuario. Solo se podrá compartir a terceros información relacionada con las cookies.

Sin embargo, los términos de privacidad son demasiado ambiguos con respecto al futuro de nuestros datos recopilados. En caso de que la empresa sea comprada total o parcialmente, la información de los consumidores como su contenido o cualquier dato pasaría al nuevo propietario. También la autorización que realiza el usuario al descargar la app incluye que cualquier empresa que se incorpore como “afiliada” tendría acceso a nuestros datos. Cabe recordad que es necesario dar permiso a FaceApp a acceder a toda nuestra galería para permitir su uso.

Este caso recuerda a la polémica que suscitó el #10YearsChallenge, cuando expertos alertaron del hecho de que varias empresas podrían estar usando el hastag para recopilar información fotográfica de nosotros, y así mejorar sus servicios de reconocimiento facial.