Tribunal Supremo

Condenan a una mujer a seis meses de cárcel por piratear Windows y Office

Esta condena es la primera que emite el Tribunal Supremo en un hecho de piratería contra la propiedad intelectual. La justicia a apelado a la reforma del Código Penal del año 2015 donde se recoge la explotación económica de productos sin licencias,

Fotografía del logo de la empresa tecnológica Microsoft.

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6 meses de cárcel y una multa de 3.600 euros. Esa ha sido la condena por parte del Tribunal Supremo hacia una mujer dueño de un locutorio que cometía un crimen contra la propiedad intelectual. Esta mujer tenía su locutorio en el barrio madrileño de Vallecas y en este establecimiento contaba con dos ordenadores con Windows y Office pirateados.

La condena la registró en noviembre de 2017 la Policía Nacional y según ha informado la Cadena Ser, las autoridades hallaron que dos dispositivos de los 8 equipos que había funcionaban con versiones falsas. Esta condena es la primera que emite el Supremo en un hecho de piratería contra la propiedad intelectual.

La justicia a apelado a la reforma del Código Penal del año 2015. En ella se incluye la explotación económica de productos sin licencias, que es, lo que según los magistrados estaba pasando en el locutorio de la condenada. Además de ir a la cárcel, la mujer tendrá que indemnizar a la empresa propietaria del sistema operativo Windows y a el de la suite ofimática, Office. Esta suma de las dos licencias se las pagará a Microsoft y pagará una cantidad de 3.600 euros.

La condena fue recurrida ante la Audiencia Provincial tras haber sido impuesta por un juzgado de la Comunidad de Madrid. Una vez en la Audiencia Provincial, esta corroboró la sentencia. Tras este recurso el Supremo ha decidido plenamente la condena. Los casos de piratería que generalmente acaban ante una juez en nuestro país suelen ser mucho más masivos. Son mayoritariamente conocidos los casos de webs bloqueadas por sus emisiones fraudulentas de partidos de fútbol y demás acontecimientos deportivos.

En España en relación a crímenes con la tecnología hemos tenido casos tan célebres como el de Lupín, el mayor ciberestafador de la historia de España.