Gracias a una baliza con un GPS, los equipos de emergencia reciben la alerta cuando hay un barco a la deriva y en solo tres minutos se ponen en marcha. Dependiendo del tipo de naufragio, un barco de rescate se puede aproximar a la embarcación mientras los submarinistas se descuelgan desde el aire para completar la misión.

Así, el nuevo sistema Galileo ha conseguido reducir considerablemente el tiempo de localización, pasándose de 4 horas a 10 minutos como máximo, y de una precisión de 4 kilómetros a tan solo 2.

Así, este tipo de balizas son muy importantes en aquellos sitios en los que no funciona el teléfono, como el mar, la montaña o en desiertos. De hecho, el año pasado alrededor de 500 personas fueron socorridas gracias a este sistema y actualmente una media de 7 personas son rescatadas por él.