Estafa

La vidente Pepita Vilallonga a prisión por estafar a una mujer con 31.000 euros por curarla de un mal de ojo

Pronosticó la muerte "inminente" de la clienta y le aseguró que solo podría sanarla si realizaba una serie de cuestiones como contactar con un capellán del Vaticano por 10.000 euros. La vidente ha sido condenada a dos años y medio de prisión.

Una vidente estafa a una mujer pidiéndola más de 31.000 euros a por curarla de un mal de ojo

Youtube Una vidente estafa a una mujer pidiéndola más de 31.000 euros a por curarla de un mal de ojo

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Hay quien consulta las cartas para conocer que le deparará el futuro. Y, aunque no está demostrado la certeza su validez al ser una pseudociencia, muchos no se dan por vencidos para tratar de cambiar su destino. Eso a veces puede jugar una mala pasa y que resulte que la vidente en vez de solucionarte la vida, te la arruine.

Eso es lo que le ha ocurrido a una mujer en Barcelona después de que la pitonisa televisiva Pepita Vilallonga, su hijo y uno de sus trabajadores, la estafaran presuntamente 31.000 euros aprovechándose de que pasaba por "un mal momento" y asegurándola que padecía un mal de ojo por el que moriría.

Sin embargo, la estafa al final les ha salido mal y deberán cumplir condena de dos años y medio cada uno de ellos al quedar demostrado por la sección 8 de la Audiencia de Barcelona la mentira. ¿Cómo y por qué consiguieron tal cantidad de dinero de una misma persona? Esto es lo que dice la sentencia sobre ello:

Un mal de ojo que acabaría matándola

En 2016, la víctima "que estaba en un agujero y no sabía salir", se topó con el programa de televisión en el que trabajaba la acusada y decidió acudir a su consulta de Barcelona. Allí le echó las cartas y le pronosticó, ni más ni menos, que su muerte inminente. De hecho, no solo la suya, sino la de sus mascotas. ¿Por qué? Porque padecía un mal de ojo.

Pepita Vilallonga, "creando en la víctima un estado de pavor e inseguridad", aseguró a la mujer que para acabar con sus problemas debía contactar con los otros dos acusados, que la ayudarían a terminar con ese mal de ojo. La víctima les entregó 4.400 euros en efectivo, y debía ser en efectivo porque "todo se solucionaría más rápido si pagaba en metálico".

Al ver que podían aprovecharse de esta, los acusados continuaron con su engaño y le explicaron a la víctima que habían tratado un caso similar hacía un tiempo y que, por no seguir sus instrucciones, había acabado con la muerte de la hija de la familia. Eso "contribuyó a trasmitir un miedo cerval por su vida que la llevó a acatar todo lo que los acusados le fueron diciendo".

Unos 30.000 euros por salvar al Padre Giorgio

Así, la mujer acudió a una segunda cita, donde volvieron a indicarle que "su mal era tan grave que precisaba de la ayuda de otras personas" como del Padre Giorgio, un supuesto capellán en el Vaticano Sin embargo, solicitar su ayuda tenía un precio: 10.000 euros.

¿Qué iba a hacer el Padre Giorgio con tal cantidad de dinero? Ir a Jerusalén para salvar la vida de la afectada. Por desgracia, y casualmente, tres días más tarde, el Padre había sufrido un accidente al bajar del avión "por su culpa" y comenzaron a pedirle otras cuantiosas sumas de efectivo para cubrir los servicios del accidentado (que no existía): 17.000, 3.000, 10.000...

La sentencia destaca "el estado de gran fragilidad y vulnerabilidad emocional de la mujer, consecuencia de un síndrome ansioso-depresivo con estrés emocional que arrastraba desde hacía años consecuencia de varias patologías traumatológicas que se le habían diagnosticado", por lo que el 30 de septiembre de 2015 le concedieron a sus 57 años la jubilación por Incapacidad Permanente con Grado de Invalidez Absoluta.

La víctima ha renunciado a ser indemnizada por los hechos, y la sentencia recoge que "su objetivo es solo que los acusados no vuelvan a cometer hechos semejantes con otras personas".

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