Un informe del Banco de España revela que el 2,1% de los españoles tiene que desplazarse a otro pueblo para poder sacar dinero porque en sus municipios no tienen cajeros.

Castilla y León es la comunidad autónoma más desatendida de España en cuanto a oficinas bancarias físicas pues es la que concentra el mayor número de pueblos en los que no queda ninguna sucursal: afecta a 1777 municipios y al 15,1% de la población castellano leonesa.

Algo que puede parecer tan simple como acercarse hasta el cajero más cercano y sacar dinero puede resultar un quebradero de cabeza para los habitantes de estos municipios.

La falta de cajeros hace que en muchas ocasiones los vecinos tengan que pedirse dinero en efectivo si los comercios no aceptan pequeños pagos con tarjeta.

En La Serna del Monte, un pequeño pueblo de la sierra de Madrid de 77 habitantes, no tiene ni un solo cajero ni una sucursal, por lo que los vecinos se tienen que desplazar a Buitrago, a cinco kilómetros, para conseguir dinero en efectivo.

"Es incómodo, en muchas ocasiones tienes que pedir efectivo", cuenta una vecina, mientra que otro lamenta que si quiere comprar el pan necesita dinero y que si pasa el frutero tiene que pagar en efectivo porque no lleva datáfono.

Mientras, en el único bar del pueblo, todo se puede pagar con tarjeta. "No tenemos ningún problema. Incluso un café se puede pagar con tarjeta", dice la propietaria del bar, que explica que si se queda sin monedas tiene que bajar hasta Buitrago para buscar cambio.

Los vecinos explican que al ser un pueblo pequeño muchos comercios fían las compras, pero ven "una faena cuando de verdad necesitas dinero y te tienes que desplazar".

A este pueblo ni siquiera llegan los autobuses de las sucursales bancarias que recorren algunos pueblos. Creen que se debe a que "la población es tan pequeña y hay tan pocos habitantes que a los bancos no les es rentable".

Solo en la última década, hay 10.000 cajeros menos operativos y cuatro de cada diez sucursales han cerrado.

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