Ciberacoso

Una víctima de ciberacoso comparte su historia de terror entre lágrimas: "Me tuve que cambiar de casa"

Ana, cuyo nombre es ficticio, comparte su historia desde el anonimato porque sigue teniendo miedo a su acosador. Así fue su calvario, desde conocerse a través de redes sociales hasta amenazas de muerte y presión frente a su casa.

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El relato de cómo Ana conoció a su ciberacosador empieza sin señales de alarma, como mucha gente se conoce a través de la red: "Tenía mi perfil público y, de repente, un hombre que era atractivo, viajado e intelectual me escribió por privado".

"Hola. ¿Qué tal? No sé cómo he encontrado tu perfil. Pero ha sido una sorpresa para mí. Espero que no te lo tomes a mal. Creo en el destino. Si te apetece, escríbeme y hablamos", rezaba el primer mensaje.

Con esas palabras, la protagonista de la historia no dudó en responder a su futuro acosador: "Fue un mensaje muy elegante, que tenía algo de una sinceridad bonita. Entendía de todo, sabía de todo, tenía muy buena conversación y un día le dije que como hacía tiempo que hablábamos me gustaría verle por vídeo, a lo que él me respondió que tenía su cámara estropeada. Cuando pasaron los días me di cuenta de que realmente no quería hacer una videollamada. Entonces le empecé a preguntar".

"Estoy pensando que realmente no eres la persona que me estás diciendo", le indicó. Ante esas palabras, él se puso nervioso: "¿Qué me estás contando? ¿Qué me estás diciendo?".

Muestra su identidad y comienzan las amenazas

Por eso, le dijo que hasta que no me enseñara su cara no seguirían hablando, por lo que él se la enseñó. Era otra persona, un perfil falso, y le dijo que necesitaba explicarse. "Me contó que esto lo había estado haciendo con más chicas y le dije que se tranquilizara que al día siguiente hablábamos, pero ese día murió mi padre", recuerda Ana.

"Mi padre acaba de fallecer. Esto se ha acabado. Sé quién eres. No me molestes más y no tendremos problemas", le dijo, palabras que desencadenaron la "película de terror": "Si rompes todo lo nuestro voy a ir al tanatorio donde está tu padre y te mataré".

"Con todo el dolor que yo tenía en ese momento, le bloqueé y siguió la persecución con llamadas desde números de teléfonos extraños", explica ella misma, cada vez más compungida. Entonces, se fue con una amiga a la comisaría, momento en el que sí que se asustó: "¿Qué vas a hacer, denunciarme? Sé dónde estás".

Miedo en su vida diaria

Ante ese mensaje, Ana apagó su teléfono y su vida durante dos semanas porque seguía amenazándola diciéndole que estaba en su puerta porque sabía dónde vivía, le mandaba fotos de un billete falso y de la parada de metro de su casa, por lo que se escondió en casa de su amiga sin teléfono y sin ningún tipo de conexión con nadie.

"Yo iba a estrenar una obra de teatro, por una vez iba a poder estar con un espectáculo mío en Gran Vía, estaba aterrorizada y tuve que enfrentarme a ese estreno cagada de miedo. Me mandó un ramo de flores a la taquilla con una notita que decía que me esperaba a la salida", lamenta sobre el que debería de haber sido uno de los momentos más felices de su vida: "Fue terrible. Tuve que cambiar mi teléfono, de email, cuentas bancarias y me tuve que cambiar de casa".

"He cogido todo el daño que él me hizo y me lo he echado a la espalda como una culpa, pero no es así", zanja sobre esta experiencia que le ha obligado a cambiar toda su vida.

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