La psicóloga forense Ana Gutiérrez explica que las "agresiones sexuales en grupo no son un fenómeno nuevo", aunque sí ha cambiado el contexto en el que se dan.

Anteriormente, estas agresiones estaban "muy asociadas a un contexto bélico". Sin embargo, ahora se han empezado a extender fuera de un contexto de guerra y "en otros grupos".

Según sostiene Gutiérrez, estas acciones tienen "poco que ver con la sexualidad" y se asocian a "la agresividad, la sumisión y el poder": "Son un alarde de masculinidad".

Además, la psicóloga forense clasifica la tipología de "manadas" en tres grupos: "personas occidentales, inmigrantes y jóvenes". En este último grupo estaría teniendo un papel fundamental la pornografía: "Es evidente que nos encontramos con unas nuevas generaciones que están aprendiendo la sexualidad a través del porno".

"Antes accedías a la sexualidad poco a poco a través de la interacción con otros", pero, actualmente, los niños se encuentran con el porno en cualquier dispositivo "sin querer muchas veces", explica.

Asimismo, afirma que los menores, muchas veces, "no tienen conciencia de las consecuencias de estas conductas y las reproducen" y así es como se formarían "esos grupos de manadas más pequeños", al dar al sexo en grupo "una carga erótica brutal".

A su juicio, la única manera de que los niños y adolescentes desarrollen una sexualidad correcta es que haya una educación sexual emocional en la que se tome conciencia de que el sexo es una comunicación, pero siempre basándose en el respeto.

"La educación sexual bien hecha es la mejor forma de combatir las agresiones sexuales", concluye.