Con el primer martillazo, su exmarido le provocó a Amalia Medina una herida para la que necesitó 27 puntos en la cabeza. " Esto se acaba quitándote la vida" cuenta Amalia que le gritaba su marido mientras le propinaba más golpes.

Según la hija de ambos, su madre retó a su padre con el martillo durante una fuerte discusión. Y, en el forcejeo, él acabó agrediéndola.

El juez le acusó de un delito de lesiones y le impuso una pena de prisión de dos años y medio de cárcel y una orden de alejamiento de 500 metros. "Vive aquí, a cuatro minutos en coche" dice Amalia.

Mientras siga recurriendo la sentencia, él se mantiene en libertad. Por eso ella solicita un dispositivo de seguimiento electrónico. " Quiero un dispositivo en mis manos, una pulsera, para saber por dónde anda ". " Yo soy la víctima, no soy la culpable".

Amelia se siente atemorizada y desprotegida " no salgo sola a la calle, voy acompañada a comprar, a por el pan, al médico, nunca puedo estar sola".

Asegura que no podrá rehacer su vida hasta que él vaya a la cárcel.