Psicología

Solo en casa ¿Cuándo y cómo dejar a su aire a nuestro hijo adolescente?

En estos días de verano muchos padres estarán escuchando la temida frase: "Yo este año me quiero quedar en casa" o "El fin de semana no quiero ir al pueblo". Y muchos se plantearán ¿Está nuestro hijo preparado para quedarse solo?

Solo en casa ¿Cuándo y cómo dejar a su aire a nuestro hijo adolescente?

Pixabay Solo en casa ¿Cuándo y cómo dejar a su aire a nuestro hijo adolescente?

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No es la única pregunta que se hacen los padres: ¿Hay una edad adecuada? ¿Cómo lo afrontamos? ¿Cuándo se puede considerar que un adolescente tiene la autonomía y madurez necesaria para quedarse solo en casa? Este momento llegará porque es ley de vida, así que, aunque estas fechas son propicias para las primeras veces, afrontémoslo de la mejor manera posible.

5 orientaciones, 6 advertencias y 5 consejos

Los psicopedagogos comentan que entre los 11 a 14 años hay que empezar a fomentar la independencia del menor, así poco a poco deberán asumir responsabilidades y tomar decisiones sobre el cuidado de sí mismos (alimentación e higiene) y de su habitación, saber reaccionar a situaciones imprevistas, salir solos a la calle a actividades propias o recados de los padres. En resumen, responsabilizarse de sí mismos y de su entorno.

5 orientaciones sobre el tiempo libre

Muchos miedos de los padres vienen del hecho de que ven en sus hijos un ocio que no les gusta, los ven inmaduros y con poca responsabilidad. Saber orientar en este aspecto también es una forma de formarles en la responsabilidad en la gestión de su tiempo libre.

  • Ocupar el tiempo libre. El descanso puede venir no de "no hacer nada", sino de un "cambio de actividad"
  • Seguir un horario. Lógicamente tendrá que ser distinto al de diario en invierno, pero tener unos tiempos concretos y diferentes de vacaciones o de fines de semana
  • Descubrir aficiones. Pero que si empiezan una actividad o un hobby lo terminen o la cumplan, si no se pueden encadenar aficiones “caprichosas”
  • Diversión en familia. Que nuestros jóvenes piensen en los demás miembros de la familia para compartir algo de su ocio, no solamente en sí mismos
  • El tiempo en verano es más oro. Es muy recomendable que no reduzcan el tiempo libre solo a diversión, sino que entre sus planes también se incluya el deporte, excursiones en la naturaleza, la lectura o las aficiones.

De esta manera, cuando lleguen a la adolescencia asumirán de forma natural la responsabilidad de quedarse solos, no para hacer lo que quieran sin ningún control, sino desde la madurez de estar al cargo de la casa familiar y de sí mismos.

6 advertencias para cuando llegue el momento de dejarlos solos

  • Dejarles solos antes aunque sea un día, para ver cómo funcionan, no de golpe varios días
  • Dejarles las instrucciones escritas de las cosas de la casa, tanto de electrodomésticos como de teléfonos de interés que puedan necesitar frente a un imprevisto
  • Dejarles comida congelada suficiente y enseñarles a cocinar aunque sean cosas básicas por si se les acaba la comida y deben comprar algo extra
  • Dejarles unas normas de conducta. Que sepan que la autoridad de los padres se ejercerá aunque estén en la distancia y que no todo vale
  • Establecer unas vías de comunicación estandarizadas. Por ejemplo, todas las noches llamarse o mandarse un mensaje
  • Los padres deben llevarse también los teléfonos de algunos amigos de los hijos con los que suelen estar más tiempo por si en algún momento no lo localizan

5 consejos para motivarles

Pero, si a pesar de todo no lo vemos claro o queremos seguir disfrutando de nuestros adolescentes…, podemos tener en cuenta estos 5 consejos para motivarles:

  • Planificar unas vacaciones donde sus gustos y apetencias sean respetados tanto como los nuestros
  • Proponer a nuestros hijos el tiempo vacacional con antelación. Dándoles opciones de distintos destinos en función del presupuesto que tengamos, para así hacerles partícipes y que se involucren. Como los padres suelen conocer el gusto de sus hijos, las propuestas deben ser apetecibles para ellos y para los padres también.
  • Una vez seleccionado el destino, comentar en familia las actividades que podemos hacer en el mismo. Nuestros hijos pueden hacer sus propias propuestas poniéndolas en común en la familia y así consensuar y organizar el tiempo vacacional en común.
  • Si son estancias vacacionales cortas, tipo fines de semana o puentes, también se puede llevar a algún amigo de los hijos o familiares de la edad para que tengan más ilusión por el viaje y también compartan el mismo con chicos o chicas de su edad.
  • Dentro del viaje respetar sus espacios y tiempos, ya que los adolescentes los necesitan para hablar con amigos que están en su lugar de origen o mirar sus redes, o dormir más de la cuenta. Y en este punto es interesante desde el principio darles un dinero para que ellos de forma independiente se lo administren y gasten en cosas que les pueda agradar sin dar explicaciones.

Fomentemos la participación, el consenso y el respeto, ahí está la clave para disfrutar de unas inmejorables vacaciones en familia juntos... o por separado.

Por Alicia López Losantos, psicóloga y socióloga

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