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POR LAS PROTESTAS DE LOS CDR

Quejas entre vecinos y turistas de Barcelona por los problemas de movilidad sufridos

Más allá de los enfrentamientos vividos entre Mossos y los CDR en zonas del centro de Barcelona, una normalidad "excepcional" se respiraba en el resto de barrios y principales ejes comerciales, donde la vida ha seguido ajena a las protestas, aunque con menos tráfico y transeúntes por las calles.

En medio de una jornada de protestas independentistas, que han puesto en alerta desde hace días a la ciudadanía, algunas de las zonas más concurridas de la capital catalana han amanecido con mucho menos ajetreo y, hasta cierto punto, ignorando lo que estaba ocurriendo cerca, en los alrededores de la Llotja de Mar, donde se ha celebrado el Consejo de Ministros.

Pasear por arterias de la ciudad como el Passeig de Gràcia, Gran Vía o Portal del Angel dejaba esta mañana una sensación de insólita calma. Todos los comercios han abierto con normalidad, las camionetas de reparto trabajaban como cualquier día normal, y el escaso ruido de los coches circulando solo se veía interrumpido por el batido del helicóptero que sobrevolaba la ciudad.

"Parecía que se iba a acabar el mundo, pero no", ha comentado Ricard, un quiosquero de Passeig de Gràcia, que reconocía que había menos personas paseando por una de las principales vías de la ciudad, que, a media mañana, aún se desperazaba atenta a lo que pudiera ocurrir: "la gente se ha asustado", ha asegurado el vendedor.

La sensación de paz era compartida por los habituales del centro de la ciudad, como Anna Llovet, que trabaja de mediadora cultural en la Casa Batlló y que ha asegurado que se ha notado la excepcionalidad con la presencia de menos grupos de turistas que querían visitar el edificio y de escasos peatones deambulando.

"Los hoteles ya han avisado a sus clientes", según Anna López, informadora del autobús turístico, que se encuentra enfrente de la parada de Plaza Cataluña que recomendaba a los turistas que usaran sus billetes mañana, pues hoy han tenido que cancelar parte del recorrido de una de sus rutas.

Jane, una de las usuarias afectadas, ha sido una de las turistas que ha decidido posponer su visita a otro día tras haber visto a los manifestantes a primera hora de la mañana. Paolo y Simona, dos turistas italianos, han escuchado que estaba pasando "algo" en la ciudad condal y querían ver la manifestación, mientras admitían extrañados que "por el centro está todo muy tranquilo, y es un buen día para visitar y pasear".

La alarma generada por los previstos cortes de tráfico ha agudizado el ingenio de aquellos que tenían que llegar a su puesto de trabajo, como es el caso de Lluis, un comerciante de Portal del Angel: "he madrugado más que las barricadas para poder llegar".

La preocupación por la movilidad ha sido uno de los principales temas de conversación en la ciudad. A primera hora, por la calle se escuchaba a compañeros de trabajo comentar cómo habían conseguido llegar. Algunos, resignados, admitían que habían ido al trabajo a pie y otros se vanaglorian de haber llegado en moto para eludir los diversos cortes de circulación registrados en la ciudad, especialmente a primera hora.

Expertos en este ámbito como los conductores de autobús han confirmado el poco volumen de coches que ha entrado a Barcelona; Antonio y Fernando, dos veteranos autobuseros han reconocido que, a pesar de algún corte a primera hora que han evitado por las indicaciones de la Guardia Urbana, conducen muy "cómodos y más rápido", pero también más solos, pues "mucha gente que llevamos a trabajar o al cole no han subido".

A mediodía, la inusual calma se ha roto en el Passeig de Gràcia cuando un grupo de taxistas ha cortado el tráfico de la calle por una protesta por las licencias VTC. En los barrios más alejados del centro, la normalidad ha sido casi absoluta. Todos los comercios han abierto con normalidad y muchos padres y madres acompañaban a primera hora a sus hijos a los colegios.

La única excepción ha sido el paso de alguna 'columna' de manifestantes por Sants, Gràcia o el Eixample, para acudir a las concentraciones en el perímetro protegido de la Llotja de Mar. A la normalidad "excepcional" de hoy en Barcelona ha contribuido que muchas empresas han ofrecido a sus trabajadores hacer teletrabajo desde sus hogares, ante la previsión de problemas de movilidad y también el adelanto del inicio de las vacaciones de Navidad.

Las colas de últimos compradores de lotería se han reproducido, como cada año, en las administraciones en la víspera del sorteo del Gordo, y en los mercados municipales se apuraban para tener preparados los encargos navideños de sus clientes, que, al acudir a recogerlos, preguntaban: "¿Como va el día?". "Normal, ¿no?", respondían muchos de los comerciantes.

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