Volcán La Palma

¿Qué es la muerte dulce, el peligro en La Palma por el que no se permite la vuelta a la zona de exclusión?

Los expertos tienen que comprobar que los gases emitidos por el volcán no se han quedado atrapados en el interior de las casas de sótanos y edificios cerrados.

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La erupción del volcán de Cumbre Vieja, en la isla de La Palma, podría darse por finalizada en seis días si se mantienen los niveles actuales de agotamiento del fenómeno. Para dar por concluida la erupción que comenzó el 19 de septiembre, los datos registrados y observables se tienen que mantener en los niveles actuales al menos durante siete días.

Muchos vecinos evacuados, los que no han perdido su casa, empiezan a hacer planes para volver a su hogar. Pero antes hay que comprobar que el monóxido de carbono no se está colando en esas viviendas por cualquier conducto.

Los equipos Especiales de Subsuelo de la Guardia Civil comprueban la calidad del aire casa por casa, midiendo sobre todo en alcantarillas. La acumulación de dióxido de carbono es letal, no avisa y no huele. Este gas produce lo que se conoce como 'muerte dulce'. Al respirar el gas, la víctima se va adormeciendo lentamente incapaz de reaccionar ni de moverse. El monóxido de carbono es un gas incoloro, inodoro e insípido, por lo que es indetectable para el ser humano. La persona que lo respira no es consciente de que algo va mal hasta que en muchos casos es demasiado tarde.

Desde que comenzó la erupción, se estima que la lava ha afectado a unas 3.216 construcciones, de las que 2.988 estarían destruidas en su totalidad y 138 parcialmente, según los datos los datos del satélite del programa Copernicus. El volcán ha provocado la evacuación de unas 7.000 personas, de las que 2.329 tenían sus viviendas y terrenos entre las 1.218,87 hectáreas de terreno en un perímetro de 68,9 kilómetros que ha arrasado la lava.

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