Correos

¿Qué ha fallado en el control de seguridad de Correos para no haber detectado los sobres bomba?

Los sindicatos denuncian que las cartas bomba no pasaran el protocolo de seguridad ordinario. Los sobres llegaron como correspondencia ordinaria y se tramitaron en Correos.

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Seis cartas bomba han llegado a diferentes puntos del país en apenas una semana y ninguna ha sido detectada por Correos, empresa que las tramitó en su momento. Ni la de la embajada de Ucrania en España, ni la de la empresa armamentística de Zaragoza, ni la de la base aérea de Torrejón de Ardoz, ni la del Ministerio de Defensa, ni la del Presidente del Gobierno y tampoco la de la embajada de EEUU en España, fueron antes interceptadas por el protocolo habitual de seguridad de Correos.

Los sobres llegaron como correspondencia ordinaria. Se tramitaron en Correos y se supone que tendrían que haber pasado un protocolo de seguridad. Estos hechos son los que ahora denuncian los sindicatos, quienes afirman que "falta información sobre lo que pasó" y, lo más importante, que "se ha puesto en riesgo a los trabajadores". Con la incertidumbre sobre la mesa, los sindicatos siguen preguntándose "¿quién ha sido el responsable de que durante toda la semana hayan circulado paquetes bomba por toda la red postal?".

¿Lo más sospechoso de todo esto? Ninguno de los sobres hizo dio la voz de alarma al pasar los escáneres. Desde los sindicatos sentencias que se les afirmó que "el 100% de los envíos sospechosos o de más de 100 gramos se escaneban. Eso es lo raro, que ninguno de los sobres hizo saltar las alarmas en esos escáneres.

La versión de Correos

La compañía insiste en que está "colaborando en la investigación" y asegura que no pueden "facilitar detalles sobre sus protocolos por motivos de seguridad". Mientras, efectivos policiales siguen investigando cómo y quién envió esos sobres.

En una nota interna enviada a todos los empleados, Correos no descarta más envíos de este tipo y pide colaboración y precaución a los trabajadores. En ese documento también se describen las características de estas cartas: entran por correspondencia ordinaria, no llevan remitente y, lo más inusual, nos dicen los sindicatos: tampoco portan matasellos.

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