No es la primera vez que ocurre un percance como el del pequeño Julen. Existen más casos en los que no se ha señalado correctamente el lugar donde se encontraba el pozo.

En la mayoría de las veces, estas zonas no se encontraban señalizadas y estaban sin protección. Los agujeros, a veces imposibles de ver, con el tiempo acaban tapándose dificultando su localización.

Por el momento, las autoridades no han sabido dar con el estado en el que se encontraba el precipicio por el que cayó Julen pero fuentes policiales sí han podido confirmar que el pozo, que se hizo en diciembre, carecía de seguridad.

Las características de estos agujeros hacen que su detección sean difíciles de observar, teniendo que ser correctamente señalados y vallados para evitar sucesos como este. En caso de no usarse, los pozos tienen que estar tapados.