Luis lleva 16 años alquilando su plaza de garaje a la misma persona. Desde hace dos años no le paga.

"No se trata de una ocupación ni usurpación, es un contrato de alquiler verbal. Hay un arrendador y una arrendatario y se produce un impago por parte del arrendatario", explica el abogado del propietario.

Ante la desesperación decidió interponer una denuncia. El juez le da la razón y autoriza el desahucio pero no especifica cómo llevarlo a cabo.

Si los vehículos llegan ser considerados como cosa abandonada, los coches serían propiedad de los que poseen las plazas y podrían hacer lo que quisieran con ellos.