La difusión de las imágenes de la comida que, supuestamente, recibieron los miembros de la Unidad Militar de Emergencias (UME) que trabajaron en la extinción del incendio de Tarragona la pasada semana ha causado polémica. Medios digitales y redes sociales han puesto de manifiesto que los trabajadores recibieron solamente un sándwich con cinco lonchas de chorizo y un bizcocho. La foto, que ha abierto un debate sobre las condiciones en la que trabajan los militares españoles, se ha viralizado y ha llevado a varios grupos políticos a presentar preguntas parlamentarias sobre esta cuestión.

Sin embargo, la información que se había difundido ha resultado ser falsa. La fotografía no fue tomada en el incendio de Tarragona, sino en el de Gavilanes (Ávila), y el sándwich fue lo que desayunaron los militares el pasado sábado, no su comida, según fuentes militares y de la UME. Según explican, los militares reciben al menos tres comidas al día en todas sus operaciones: desayuno con café, leche caliente y zumo, comida y cena. Estas dos últimas suelen contener un plato de comida cocinada, bocadillo, fruta, bebida y algún dulce. De hecho, el menú de los militares desplazados a Ávila para luchar contra el fuego ese mismo sábado incluía un plato de arroz precocinado y un bocadillo con dos filetes de pollo, para comer, y una cena de dos platos, pasta con tomate y un filete de ternera.

Como cualquier funcionario público, el personal de la UME percibe una retribución para el pago de las comidas. Después de cada operación, se descuenta el coste de la comida de esta dieta de manutención, no de su salario. El importe exacto de todos los alimentos proporcionados durante la jornada (desayuno, comida y cena) de trabajo a los militares es difícil de calcular, según la UME, pero se encontraría entre los 8 y 12 euros.