Un balneario de la Costa Blanca fue muy popular entre los turistas británicos en los años 70-80 y ahora parece que se está volviendo a poner de moda y ya no sólo para jóvenes, también para aquello que vivieron esa generación. Según el Daily Mirror, unos turistas británicos ya convertidos en pensionistas han vuelto a Benidorm para hacer lo mismo que hicieron cuando eran jóvenes.

Estos pensionistas llegan a Benidorm para disfrutar de vacaciones desenfrenadas e incluso se jactan de lo fácil que puede ser consumir cocaína.

Esta polémica repercute a la imagen de la ciudad. Clubs de alterne con sexo en vivo, prostitución, drogas. Locales cuya apertura se alarga hasta altas horas de la madrugada, además, la mayoría son gratuitos lo que incita más a que las personas accedan a estos locales.

Se trata de un turismo que hunde la imagen de Benidorm. Y es constante ver imágenes de personas completamente ebrias tiradas por la calle. Por su parte, los hosteleros y vecinos de la zona califican esta situación como indignantes.