El Parque Nacional de Doñana cumple 50 años. Medio centenar de aniversarios en los que este parque natural ha tenido que enfrentarse a multitud de amenazas, que comenzaron incluso antes de que fuera conocido como es ahora.

Ya con la dictadura franquista en 1953, cuando Francisco Bernis le entregó a Franco una carta en la que le decía, que urgía salvar este enclave privilegiado para las aves migratorias de la repoblación de eucaliptos emprendida por el régimen a mediados de los 50, para producir celulosa bajo amenaza de expropiación a los propietarios de las tierras.

Posteriormente en llegó el desastre de Analcóllar. Se produjo un vertido de lodos tóxicos en el parque por la rotura de la balsa minera de Boliden-Apirsa.

En 1988 se pretendía construir 32.000 plazas hoteleras y campos de golf en la duna fósil de El Asperillo. Incluso el paraje ha resistido a los sucesivos proyectos para construir una autopista de Huelva a Cádiz que atraviesa por medio de la marisma y destruyendo este patrimonio único del planeta.

En 2005, Doñana vivió la construcción de una refinería de petróleo en Badajoz, donde requerían una terminal marítima y un oleoducto de unos 200 kilómetros que afectaba a la vida silvestre del parque.

Por último, en 2012, el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anunció la Declaración de Impacto Ambiental, y se abandonó el proyecto, que pretendía incrementar el calado del Guadalquivir "para que pudiesen llegar barcos más grandes a Sevilla. En este sentido, el pasado julio, el Tribunal Supremo anuló la inclusión del dragado del canal de navegación en el Plan Hidrológico del Guadalquivir, al afectar este espacio protegido.