Antonio del Castillo, padre de Marta del Castillo

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Asesinatos

Los padres de Marta del Castillo y de Marta Calvo se llaman por teléfono y se consuelan mutuamente tras la recomendación de un psicólogo

La madre de Marta Calvo y el padre de Marta del Castillo mantuvieron una conversación telefónica donde intercambiaron impresiones.

El duelo y el sufrimiento de la familia de Marta del Castillo y de la joven Marta Calvo por lograr encontrar el cuerpo de sus hijas ha llevado a los padres a mantener una conversación telefónica donde se habrían consolado en tan complicados momentos, según ha informado el diario digital ‘Las Provincias’.

Durante la conversación, producida entre la madre de la joven valenciana y el padre de la menor sevillana, Marisol Burón sostuvo que "le llamé siguiendo el consejo de mi psicólogo y nos animamos mutuamente”. Intercambiaron impresiones sobre los casos y aliviaron una herida muy dolorosa para los dos.

Ambas jóvenes fueron víctimas de un crimen en el que los presuntos culpables no arrojaron toda la verdad y habrían impedido que se encuentren los cuerpos.

El autor confeso de la desaparición de Marta Calvo, Jorge Ignacio P., declaró haber descuartizado a la víctima en la localidad de Manuel y arrojado los restos a varios contenedores de basura. Sin embargo, aseguró que la joven de Estivella habría muerto por sobredosis. Un testimonio que dificultaría la condena por asesinato.

Pese al trabajo de las autoridades por encontrar el cuerpo en la zona indicada por el presunto homicida, el vertedero del municipio valenciano de Dos Aguas, el cadáver sigue sin aparecer y la búsqueda continua. Un crimen que mantiene en vilo a la familia de la joven meses después de su desaparición.

Esta situación recuerda al caso de la joven Marta del Castillo, donde la búsqueda del cadáver ha sido una prioridad durante 11 años para los investigadores y su familia. Los presuntos culpables habrían dado durante mucho tiempo falsas pistas guiando erróneamente la investigación para que el cuerpo no apareciese.

Dicha estrategia criminal llevada a cabo en ambos casos impide probar la causa de la muerte, lo que suele provocar una reducción de las condenas de los asesinos confesos.

“Los criminales que mienten y no dicen dónde está el cadáver deberían tener mayor pena por la profanación y tenían que pagar todo el dinero que cuesta la búsqueda”, apuntó Del Castillo

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