DDHH

La ONU trata de “tortura” permitir el embarazo forzado de una niña violada

Hace referencia así al caso de la joven de 11 años agredida sexualmente por su abuelastro en Bolivia

La ONU trata de “tortura” permitir el embarazo forzado de una niña violada

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La Organización de Naciones Unidas (ONU) en Bolivia ha sido clara: es una “tortura” permitir el embarazo forzado de una menor de 11 años que se ha quedado en estado de gestación tras los repetidos abusos sexuales de su abuelastro.

"El embarazo de una niña no solo pone en riesgo su vida, su salud y su proyecto de vida, sino que también atenta contra su salud mental y emocional, su autonomía corporal, alentando y reforzando las desigualdades, el ciclo de la pobreza y la discriminación", ha expresado la ONU de Bolivia a través de un comunicado en referencia a este caso que ha conmocionado el país.

Por ello, el organismo internacional ha urgido a “intensificar los esfuerzos para la protección de los derechos de las niñas víctimas de violencia sexual y de embarazos forzados, manifestaciones extremas de violencia por motivos de género que se constituyen en actos de tortura”.

En ese punto entra la labor del Estado, a quien ha recordado que debe activar “los mecanismos de protección integral de manera oportuna, incluidos los servicios de salud, para garantizar el cumplimiento de las normas internacionales y nacionales vigentes para el ejercicio de los derechos de las niñas”.

Porque “ellas y sus familias, antes de otorgar consentimiento o tomar una decisión, deben recibir información y orientación clara, científica y oportuna, respetando su confidencialidad y privacidad, evitando presiones sociales, religiosas o de otra índole que promuevan la revictimización y atenten contra sus derechos”.

Un grupo religioso presiona a la madre para que no aborte

Unas últimas palabras que hacen referencia a la presión a la que fue sometida la madre de la víctima por parte de un grupo religioso para que no abortase. Según explicó la directora ejecutiva de la Casa de la Mujer, Ana Paola García, en declaraciones a EFE, esta organización presentó en nombre de la madre un memorial de desistimiento junto a una carta escrita que supuestamente había sido redactada por la menor en la que afirmaba no querer continuar con el procedimiento de aborto.

El problema es que la realidad no fue así. La menor de 11 años había manifestado en varias ocasiones su deseo de interrumpir el embarazo, pero para la Iglesia Católica ésta no era la solución. “Un crimen no se soluciona con otro crimen”, expresó la organización religiosa en el marco de este caso en el que consideró que “hay que salvar, cuidar y apoyar con amor a las dos vidas”.

Mientras tanto, el procedimiento de aborto continúa paralizado. La menor, que estaba al cuidado de su abuelastro de 61 años, se atrevió a manifestar que éste le tocaba de forma extraña a su prima. Y ésta se lo narró a su madre, que fue quien denunció. Hasta entonces poco se sabía de las prácticas de este hombre que actuaba como cuidador de la niña de 11 años ante los constantes viajes por trabajo de sus dos progenitores.

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