ACCIDENTE ADAMUZ
El superviviente del Alvia que llegó al tren Iryo: "Odio las películas de miedo y esa noche me tocó vivir una"
Mario Samper, uno de los pasajeros que viajaba en el vagón cuatro del tren Alvia, no esperó a que otros reaccionaran tras escuchar el impacto seco, rompió el cristal para escapar y ayudar a salir a otros viajeros.

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La noche del pasado domingo 18 ha quedado marcada por uno de los accidentes ferroviarios más graves de los últimos años. Lo que, en un primer momento, parecía un viaje más hacia Huelva se convirtió en una pesadilla. En cuestión de segundos, el estruendo del choque entre los trenes que colisionaron cerca de Adamuz transformó el trayecto habitual en una escena caótica de oscuridad y gritos. Decenas de vagones quedaron destrozados.
Reaccionó con rapidez
Uno de los pasajeros que viajaba en el vagón cuatro del tren Alvia, Mario Samper, no esperó a que otros reaccionaran tras escuchar el impacto seco. El golpe lo despertó de forma abrupta. "Odio las películas de terror, y esa noche me tocó vivir una", recuerda. Mientras el convoy avanzaba sin control, los viajeros se golpeaban unos contra otros. Cuando el tren quedó finalmente inmóvil, el interior del vagón estaba a oscuras y cubierto de polvo. "Parecía humo provocado por un incendio", pensó, mientras alguien gritaba que había fuego. En ese momento, Mario agarró el martillo de emergencia, rompió una de las ventanas y animó a la gente a salir poco a poco.
Salió en busca de ayuda
Ante la falta de ayuda inmediata, Mario, junto a otro superviviente, decidió caminar unos 800 metros por las vías, en plena oscuridad, hacia las luces que observaban a lo lejos para buscar auxilio. Durante el trayecto se encontraron con un agente de la GuardiaCivil, que les preguntó qué hacían allí. Al explicarle que venían de un tren descarrilado, el guardia mostró sorpresa: para él, el único siniestro se encontraba en otro punto, donde había descarrilado un tren Iryo. Fue entonces cuando tomaron conciencia de que habíados trenes accidentados. Gracias a la advertencia de Mario, los equipos de rescate redirigieron los recursos hacia el Alvia, donde decenas de heridos seguían atrapados o malheridos. Las ambulancias cambiaron de rumbo hacia el lugar donde realmente se necesitaba ayuda.
Auxiliar a los pasajeros cuanto antes
De vuelta al convoy, Mario se dedicó a auxiliar a los heridos en los vagones más dañados, donde personas atrapadas y desorientadas luchaban por salir. "Auxiliaba a quien podía", desde levantar a heridos hasta calmar el pánico. Ese impulso, esa humanidad en medio del caos, evitó que la tragedia fuera aún mayor. Además de destacar la labor de los cuerpos de seguridad y los servicios de emergencia, Mario ha denunciado la falta de información y seguimiento por parte de las autoridades ferroviarias tras el alta médica de los afectados, una situación que ha generado malestar entre varios supervivientes. Mario señala que actualmente se encuentra trabajando en la creación de una asociación de personas afectadas por el accidente. El objetivo, explica, es conocer la verdad de lo ocurrido y orientar a los afectados sobre los pasos a seguir, ya que muchas personas se encuentran desinformadas. Para ello, añade, cuentan con asesoría jurídica.
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