Los taxistas de Barcelona han incorporado una novedad, el precio cerrado, igualando así a empresas como Uber o Cabify. El usuario podrá conocer lo que le va a costar un servicio antes de subirse al taxi, es decir, ofrecerle un precio cerrado por el trayecto.

Esta modalidad ya está en vigor, aunque lo cierto es que la entrada será progresiva y dependerá del tiempo que tarden las aplicaciones en adaptarse.

El usuario podrá optar por el método tradicional, es decir, pagar lo que marque indique el taxímetro al finalizar el trayecto o usar el servicio con el precio cerrado. Esta tarifa cerrada se basará en un promedio a partir de la simulación del trayecto desde el origen del servicio hasta el destino final. Entre los dos métodos no debe de haber mucha diferencia en el precio, aunque algunos factores externos como el tráfico pueden influir y habrá veces en las que el usuario saldrá más beneficiado. "Yo creo que siembra la confianza en el cliente y va a ser un beneficio para nosotros", afirma un taxista.

Los clientes tienen claro qué escogerían, "con los atascos que hay seguro que prefiero mucho más una tarifa cerrada que sepas lo que te cuesta y ya está", dice una usuaria.

El objetivo de esta iniciativa es competir contra plataformas como Cabify o Uber que ya utilizan este sistema y la medida se implantará de forma progresiva en todos los taxis de Barcelona.

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