Turismo Semana Santa

El nuevo paisaje de La Palma, imán para los turistas que desean ver la huella del volcán de Cumbre Vieja

Se suele decir que de las crisis surgen nuevas oportunidades. Desgraciadamente tras la erupción del volcán de Cumbre Vieja, muchas personas se quedaron prácticamente sin nada. Después de 4 meses del parón poco a poco se van habilitando zonas, incluso el volcán de Cumbre Vieja está siendo un atractivo turístico muy aclamado para los turistas.

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Después de que en la isla de La Palma el turismo comenzara a remontar tras un año y medio por el parón de la pandemia, en septiembre la erupción de un volcán en la isla canaria nos sorprendió a todos. Este suceso supuso un golpe muy fuerte para el sector del turismo pero lo fue aún más para las decenas de personas que perdieron sus casas, su trabajo y su medio de vida. Después de 4 meses en la que la erupción del volcán de Cumbre Vieja dio por concluida, más de 2.000 personas han podido reubicarse en condiciones aceptables y empezar una nueva vida de manera cómoda.

En una rueda de prensa el consejero de Turismo del Cabildo de La Palma, Raúl Camacho intentando ser optimista entre la situación tan desesperante, afirmó que la erupción del volcán significaría la oportunidad de que el turismo sirva de motor económico de recuperación y ayuda.

Toda esta situación está suponiendo un antes y un después, tanto en lo que respecta la idiosincrasia de la isla como en materia turística. Ahora mismo visitar el volcán de Cumbre Vieja y La Palma en sí es un gran atractivo cultural del que muchas personas están disfrutando esta semana.

El Volcán de Cumbre Vieja gran atractivo turístico

El fenómeno volcánico propició durante los primeros días que curiosos se desplazaran a los miradores cercanos para apreciarlo. Durante semanas después del parón de la erupción del volcán de Cumbre Vieja se presenció la visita multitud de turistas cuyo objetivo principal era contemplar de cerca el gran cambio que supuso y poder fotografiarlo.

Empresas de guías turísticos, entonces con cero ingresos, admitían que se habían adaptado semanas después de la erupción a esta modalidad para poder pagar facturas. Una empresa de abastecimiento de cetáceos también se reconvirtió para realizar excursiones a la zona de la fajana y poder contemplarla tras el perímetro de seguridad.

Lo que está claro es que la erupción vivida está creando una nueva oportunidad de negocio turístico y son muchas las personas que están visitándolo y, otras, que desean observar de cerca el antes y el después de este volcán tan sonado.

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