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Novedades en la investigación sobre Laura Luelmo: murió de un golpe en la cabeza pero recibió golpes por todo el cuerpo

Los agentes han encontrado restos de sangre por toda la casa de Bernardo Montoya, asesino confeso de Laura Luelmo, y en la ropa del detenido, aunque intentó limpiarlos con lejía. Le dijo a la Guardia Civil que se había encaprichado de la chica.

La Guardia Civil que investiga la muerte de Laura Luelmo ha encontrado una manta ensangrentada y varios objetos personales de la joven profesora zamorana, mientras su asesino confeso, Bernardo Montoya, ha pasado la jornada en la Comandancia de Huelva, a la espera de pasar este viernes a disposición judicial. Los investigadores han hallado, tras las indicaciones del detenido, una manta ensangrentada y una serie de objetos personales pertenecientes a la joven en dos localizaciones próximas al municipio de El Campillo, donde residían la víctima y su presunto asesino.

La manta ha sido localizada en un contenedor situado en el kilómetro 167 de la N-435, a apenas un kilómetro de donde el pasado lunes fue hallado el cadáver de la profesora, y el resto de enseres, entre ellos las llaves del coche y de la casa de la joven y un monedero, los han encontrado en otro contenedor próximo al cementerio de la localidad. Ambos contenedores han sido retirados de los lugares en los que están normalmente ubicados, y la Guardia Civil ha rastreado la zona próxima al cementerio.

Lo que continúa sin aparecer es el móvil de Laura Luelmo, que es, según los investigadores, una de las piezas clave para esclarecer totalmente el crimen. Bernardo Montoya, autor confeso de la muerte de la joven zamorana, ha permanecido todo el día en la Comandancia de la Guardia Civil de Huelva, a la espera de pasar a disposición judicial, mientras en El Campillo los miembros de Criminalística han continuado trabajando en su casa.

Los investigadores creen que Montoya habría matado y agredido sexualmente a Laura en esa casa. Allí los investigadores han encontrado restos de sangre, a pesar de que el detenido la limpió con lejía para eliminar pruebas. Le dijo a la Guardia Civil que se había encaprichado de la chica. Laura murió de un golpe en la cabeza pero recibió golpes por todo el cuerpo. Falleció dos o tres días después de su desaparición.

Montoya llegó a la Comandancia de Huelva este miércoles y fue allí, a las pocas horas, donde confesó el crimen, pero aportando una versión que poco a poco los investigadores han ido desmontando con las pruebas que han ido obteniendo y con los resultados de la propia autopsia. En este sentido, negó que la hubiera agredido sexualmente, sin embargo la autopsia confirma esa agresión; y tampoco reconoció haberla llevado a su casa en El Campillo (Huelva), situada a escasos metros de la de joven, aunque en ella los investigadores han encontrado restos de sangre que podrían corresponder a su víctima -se está a la espera de los resultados- y que el detenido no pudo hacer desaparecer a pesar de haber fregado la vivienda para borrar cualquier pista.

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