Portátiles, proyectores, tablets… Las nuevas tecnologías están cada vez más integradas en los colegios de nuestro país. Sin embargo, todo esto puede implicar riesgos como que dos de cada tres menores se encuentren en riesgo de ser adictos a las nuevas tecnologías.

Es por esto que algunos centros educativos se plantean volver a la enseñanza de toda la vida: la del papel, la pizarra y la tiza. Hay docentes que opinan que las facilidades que ofrecen los dispositivos electrónicos pueden confundir a los pequeños y limitar su curiosidad y sus ganas de explorar.

En el mismísimo Sillicon Valley optan por los métodos educativos tradicionales, centrando el aprendizaje en las tareas creativas y prácticas. Muchos piensan que los ordenadores y tablets inhiben el pensamiento creativo, por lo que quizás deberíamos replantearnos qué es lo que conviene más a nuestros pequeños.

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