Uganda

La mujer más fértil del planeta vive en Uganda, tiene 40 años y ha tenido un total de 45 hijos en 16 partos

La historia de la mujer más fértil del mundo deja una cifra impresionante: a sus 40 años, Mariam Nabatanzi ha tenido 45 hijos y en solo 16 partos; ha llegado a tener mellizos, trillizos y cuatrillizos en Uganda.

Mujer en sus últimas semanas de embarazo

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Cuando llega el momento de crear una familia, es importante contar generalmente con una favorable situación económica, un proyecto familiar bien estructurado, y ante todo, un clima adecuado para que los hijos que lleguen de esa familia crezcan en un entorno feliz, más si pueden con la compañía de sus hermanos.

Sin embargo, se producen casos atípicos en los que, más que una familia, da la sensación de que estamos presenciando una auténtica guardería. Es lo que sucede en Uganda, donde vive Mariam Nabatnzi, y que, a sus 40 años, ha tenido nada más y nada menos que 45 hijos, aunque, tristemente, seis de ellos fallecieron. Se trata de la mujer más fértil del mundo.

Mariam se casó con 12 años, una edad frecuente en un país como Uganda, y desde entonces, no ha parado de dar a luz a niños, llegando a tener numerosos partos múltiples que abarcan desde mellizos hasta cuatrillizos, habiendo logrado componer así la familia individual más grande del mundo.

Diferentes modelos de familia en el mundo

En África, es frecuente ver a las mujeres casarse a muy temprana edad, siendo muchos de los matrimonios pactados y dando a luz a numerosos niños en familias donde, en algunos países suelen tener más de cinco hijos para casarlos con herederos de otras familias.

Mientras, en países como China, se mantuvo durante mucho tiempo la prohibición de tener más de un hijo (actualmente el país tiene más de 1.400 millones de habitantes). Sin embargo, los dirigentes chinos decidieron permitir este año que los ciudadanos pudieran tener hasta tres hijos, ante el continuo envejecimiento de su población.

Por otra parte, en los países europeos es cada vez más complicado tener hijos, no por cuestiones tradicionales, de fertilidad o religiosas, sino a causa de la precaria situación económica que muchas personas atraviesan y que les impide llevar a cabo el proyecto de vida deseado.

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