Maniobra de Heimlich
Un mosso salva a un niño de 5 años que se estaba ahogando con una patata de bolsa
La acción rápida y efectiva del agente evitó una tragedia: "Fue difícil, yo también soy padre de un niño...".

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Ese domingo 11 de enero parecía un día de turno habitual para Daniel, un Mosso d’Esquadra de Solsona que patrullaba con su compañero. El 112 les manda a realizar un servicio a un bazar, porque un cliente se había quedado dentro encerrado tras echar el dueño la persiana, pensándose que no habría nadie. Parecía un servicio anecdótico y una jornada que no iba a resultar demasiado problemática, pero otra llamada del servicio de emergencias lo cambia todo: un niño de unos cinco años se está asfixiando en el restaurante Cabana d’en Gelide, también por la zona, y aunque la ambulancia va de camino, ellos tienen que dar apoyo.
"Puedes pasar de una incidencia simpática a una desgracia en segundos", dice el policía. “Fue difícil, yo también soy padre de un niño, y de camino íbamos comentando con el compañero lo que nos podríamos encontrar: pensábamos que la ambulancia ya habría llegado y que simplemente daríamos soporte”, recuerda Daniel. Ambos iban comentando las posibilidades que se podrían encontrar: de estar consciente, se practicaría la maniobra de Heimlich. De lo contrario, lo óptimo es hacer un masaje cardiaco (RCP).
Al llegar al restaurante se confirman la peor de las sospechas: la ambulancia todavía no ha llegado y les toca a ellos pasar a la acción. Daniel ve al niño semiinconsciente, con los brazos y la cabeza colgando, casi sin oxígeno. La madre, en un acto desesperado, le pone Ares en sus brazos implorando ayuda con los ojos, y el policía de la Generalitat empieza a practicarle la maniobra de Heimlich sin pensárselo dos veces.
Finalmente, el niño reacciona expulsando el trozo de comida de la boca y consigue dar una bocanada de aire, al igual que Daniel, que logra respirar aliviado al ver que le ha salvado la vida. “Era una patata de bolsa que se le había quedado obstruida. No entiendo cómo pudo pasar, pero son cosas que pasan”, dice. El Policía reconoce que en ese momento actúas por instinto, y que la responsabilidad que siente es inmensa, todavía no se cree que la historia haya tenido un final feliz.
Tras terminar el turno, el Mosso d’Esquadra contactó con la familia de Ares para interesarse por su estado de salud. El pequeño se encontraba bien después de haber trasladó al niño al Hospital de Sant Joan de Déu de Manresa, y la familia estaba muy agradecida por su servicio. “Muy contento, la verdad, que una madre confíe en ti para salvar a su pequeño, no eres consciente de hasta donde puedes llegar”, dice Daniel, y recuerda que, antes de ser policía, tienes que ser persona.
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