La oleada de robos a viviendas que padecen los vecinos de esta localidad barcelonesa evidencia la falta de personal de seguridad para impedir que los cacos accedan a las viviendas.

Por ello, los vecinos de El Maresme montan sus propios efectivos de vigilancia para dar con los cacos. Los robos a viviendas en esta localidad han aumentado casi un 20%.

En tres meses, los vecinos han denunciado 50 robos. Cuando los delincuentes son captados, se hacen pasar por okupas para evitar, de esta manera, su detención.