Durante el verano aumenta el riesgo de padecer lesiones de espalda. Las hamacas, las chanclas, los malos colchones, los largos viajes de avión o cargar con las maletas son algunas de las causas que provocan este tipo de lesiones.

"Me siento en la arena y cuando llego a la casa me tengo que poner la almohadilla caliente", dice una bañista. Para evitar las molestias, los fisioterapeutas recomiendan no tumbarse directamente en la arena y "caminar cada cierto rato, darnos un baño o estar de pie"

En los meses de verano muchos caminan por descalzos sobre todo por la arena, los especialistas recomiendan que lo ideal es hacerlo con calzado abierto pero sujeto.

Alejandro Cabrera, podólogo, asegura que caminar por la playa está muy bien, pero hay que tener en cuenta que entre la arena y el mar hay un desnivel "y que si caminamos la playa en un sentido después deberíamos caminarlo en el sentido contrario", para evitar dolores posteriores.