TRAS EL CASO DE VALENCIA

La ley prima el bienestar y la estabilidad del menor en los procesos de adopción

En nuestro país, la adopción de un menor es un procedimiento largo en el que la familia biológica puede, mientras el proceso esté abierto, reclamar la patria potestad, como ha ocurrido en el caso de Valencia.

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La adopción es un proceso complicado que en nuestro país puede durar años. Cuando un menor es acogido en pre adopción, los futuros padres deben saber que la familia biológica tiene dos años para reclamar al niño.

Cuando se cumplen los plazos de reclamación, los futuros padres pueden inscribir al menor como hijo propio a todos los efectos legales. Es la adopción plena un paso irreversible. Pero hasta entonces, la patria potestad sigue en manos de la administración.

Desde el punto de vista emocional los expertos creen que la exposición mediática es perjudicial. El niño debe mantenerse al margen de todas las polémicas. Y aunque sea pequeño, debe ser informado, debe saber su origen y también a qué se va a enfrentar.

La ley siempre protege al menor por encima de los derechos de los adultos. Su bienestar, y no el de los padres, es el objetivo primordial.

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