Un grupo de jóvenes de Madrid pelean para evitar que derriben el centro en el que reciben clases de boxeo. Los jóvenes combaten así sus miedos y aprenden a esquivar los golpes que les da la vida.

"Es una disciplina, es una constancia y es verdad que muchas veces te aleja del mal camino", dice Jean Carlos Rosales, monitor de boxeo y ex-alumno del centro.

Álex está interno en un centro de menores y cada tarde acude al centro para practicar el boxeo. "Nos quitan los problemas, nos ayudan", dice el joven.

Julio, el entrenador, lleva diez años ayudando a los jóvenes a encajar los problemas del día a día. El deporte es solo una excusa que les ha servido como vía de escape.

"Si bailan break dance en el metro les expulsan, si cantan rap en el parque llega la policía. Y ahora también les echan de este espacio", se queja el entrenador. Las alternativas que se plantean a los jóvenes no son viables para sus familias, ellos quieren seguir entrenando para ser capaces de afrontar los problemas de la vida.