Los mineros desplazados en Totalán para participar en el rescate de Julen, el niño de dos años que se cayó a un pozo en esta localidad malagueña, van a utilizar una cápsula para descender por la galería vertical y comenzar a cavar un túnel horizontal.

Esta cápsula, fabricada contrarreloj, tiene dos metros y medios de alto y uno de diámetro. En ella caben entre dos y tres mineros y soporta 5.600 kilos de peso.

Una vez que bajen, los mineros tendrán que hacer frente a situaciones muy complicadas en las que tendrán que preservar su seguridad.

José Antonio, Evaristo y Cesar, tres veteranos de las minas, nos cuentan cómo han de llevar a cabo este trabajo sus compañeros de profesión.

Los mineros tendrán que ponerse una equipación especial que consiste primero, en un buzo, que es la prenda más ligera y transpirable. Encima del buzo va una faja que ayuda a reforzar la zona lumbar para que los trabajadores no corran riesgos innecesarios. A esta indumentaria se le añade la iluminación con su batería y el casco con lámpara. También una mascarilla que blinda a los mineros de respirar polvo perjudicial, rodilleras y las herramientas.

También llevan un 'autorescatador' para que en caso de que haya riesgo de gases, permita al minero tener el oxígeno suficiente para salir.

Toda esta ocupación suma hasta 18 kilos al peso de un minero, lo que dificulta aún más las tareas de los mineros.