Volcán La Palma

Incertidumbre tras el fin de la erupción del volcán de La Palma: "Las ayudas llegan a cuentagotas"

El Cumbre Vieja se ha apagado oficialmente, pero todavía tiene que desgasificarse lo que hace que aún siga siendo peligroso.

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El volcán de La Palma se ha apagado, sin embargo, la vigilancia se mantiene en la zona porque todavía existen indicadores de riesgo como la expulsión de gases tóxicos. Otros parámetros que se monitorizan de forma continua son la deformación del terreno o la sismicidad. Los trabajos podrían prolongarse durante varios meses.

Meses de trabajo antes de volver a la normalidad

Tras el final de la erupción, el Cumbre Vieja iniciará su proceso de desgasificación, por lo que todavía sigue siendo peligroso. Algunos de estos gases son inodoros como el monóxido de carbono. No ocurre lo mismo con el dióxido de azufre que desprende mal olor.

En cualquier caso, ambos en altas concentraciones pueden ser letales y por esta razón las autoridades y los servicios de emergencia recomiendan a la población una mayor precaución.

Los últimos datos indican que el cono volcánico, que tiene seis cráteres, está a 1.121 metros por encima del nivel del mar y se eleva casi 200 metros por encima de la altura anterior del terreno.

Las ayudas no llegan

Los palmeros celebran el término de la actividad eruptiva en La Palma, pero piden celeridad en las ayudas prometidas por el Gobierno canario. Las coladas de lava han arrasado 1.576 edificaciones y 7.000 personas permanecen aún evacuadas.

Es el caso de Reme, que perdió su casa el día de la erupción, por lo que ha tenido que celebrar la Navidad fuera de su hogar y lejos de los suyos. "Ha sido una Navidad totalmente anómala, diferente y, sobre todo, triste", afirma la afectada.

A pesar del fin de la erupción, reconoce que su felicidad se ve empañada porque las partidas económicas se están retrasando: "Llegan a cuentagotas y eso te come el alma".

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