Sobre la propia tierra calcinada, es tiempo para la investigación. Los agentes del Seprona (Servicio de Protección de la Naturaleza) de la Guardia Civil realizan las labores de rastreo del terreno en busca de pruebas que puedan incriminar a los incendiarios.

"Acotamos la zona y tratamos de establecer cuál es el punto en el que se inició el fuego para buscar allí pruebas" comenta el sargento, Alberto Suero.

Los fuegos, casi todos provocados, se inician con diversos métodos y de gran sencillez. "Algunos lo hacen paseando por el monte y dando fuego directamente con el mechero, otros emplean métodos de combustión retardada con mechas y- añade Suero- hemos llegado a ver animales a los que les atan un aparato incendiario y asustados extienden el fuego por todo el monte".

Para establecer la autoría de estos incendios es fundamental la colaboración ciudadana. "Ocurre- nos dice el sargento-que muchos tienen miedo a represalias y si bien nos cuentan quién ha podido ser, es difícil que firmen una declaración. La quema en estos meses de invierno de monte bajo es habitual en zonas como éstas de Cantabria para regenerar el pasto. Lo hacían sus abuelos lo hicieron sus padres, ahora lo hacen ellos y luego lo harán sus hijos".

Los agentes investigan todos los incendios ya que cualquier quema sin permiso está considerada un delito.