El fuerte viento registrado en las últimas horas ha dificultado las labores de extinción de los incendios forestales en Asturias, que a primera hora de la mañana de este miércoles contabiliza 29 focos, tres más que a última hora de la tarde del martes.

El Servicio de Emergencias del Principado de Asturias (SEPA) ha precisado que la mayoría de estos incendios están pendientes de revisar.

El índice de riesgo de incendios para esta jornada sigue siendo extremo, por lo que se mantiene la prohibición de cualquier tipo de quema. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) mantendrá hasta las 11:00 horas de este miércoles la alerta amarilla por rachas de viento de hasta 100 kilómetros por hora, una situación que impidió el trabajo de la mitad de los medios aéreos disponibles.

La Aemet prevé que se registren lluvias y chubascos que se irán generalizando e intensificando por la tarde, lo que podría ayudar a terminar de extinguir los fuegos. Pese a las dificultades, las labores de extinción ha podido avanzar de forma significativa en los últimos días, ya que la oleada de incendios, cuyo origen es intencionado, llegó a contabilizar 139 focos en la madrugada del lunes y ayer por la mañana aún se contabilizaban 37.

El consejero de Presidencia de Principado, Guillermo Martínez, volvió a pedir la colaboración ciudadana para que se aporten datos que permitan identificar a los responsables de los incendios.

La situación en Cantabria

En las últimas doce horas se han producido en Cantabria 15 incendios provocados, de los que permanecen activos seis, dos de los cuales están en fase control, localizados en Guriezo y en Rionansa.

El resto de incendios se encuentran en Penagos, Puente Viesgo, Rionansa y Ruesga. Según informa este miércoles el Gobierno de Cantabria en un comunicado, los de mayor extensión son el de Penagos, en la localidad de Los Llanos, y el de San Sebastián de Garabandal, en Rionansa.

En un momento determinado, en el de Los Llanos de Penagos ha habido un cierto riesgo para una vivienda aislada, al igual que en el caso de un incendio en San Miguel de Aras, ya extinguido.

En ninguno de los dos caso ha habido finalmente que lamentar daños más allá de la alarma que en un momento determinado tuvieron los habitantes de esas viviendas.