Publicidad

Razas peligrosas

El Gobierno propone eliminar la lista de razas de perro peligrosas y analizar el comportamiento de cada ejemplar

La Real Sociedad Canina de España pide una Ley de Bienestar Animal que universalice la identificación canina y propone catalogar a los perros por su comportamiento individual y no por su raza.

La lista de razas de perro potencialmente peligrosas podría tener los días contados según la última propuesta del Gobierno, que atribuiría más importancia al comportamiento individual que a la propia raza del animal.

De esta forma, el Ejecutivo presentaría un anteproyecto para modificar la Ley 50/99 y se eliminaría la lista de razas de perro potencialmente peligrosas para pasar a evaluar la conducta individual de cada animal.

El objetivo de esta modificación es no tener en cuenta la raza con la que ha nacido el perro y evitar prejuicios "injustos" con numerosos animales de compañía.

El mismo anteproyecto de ley establece que aquellos perros que necesitan algún "manejo particular" sean educados con técnicas que mejoren su comportamiento y les haga dejar de ser potencialmente peligrosos.

El director general de Derechos Animales del Gobierno, Sergio García Torres, ha manifestado esta voluntad durante la primera Jornada Política organizada por la Real Sociedad Canina Española.

Una jornada en la que también se han desarrollado los cambios normativos que incluirá la ley del bienestar animal que está preparando el Gobierno.

Razas potencialmente peligrosas en España

Los perros incluidos en la categoría de razas potencialmente peligrosas suelen tener una serie de características similares, como una poderosa musculatura, un marcado carácter, el pelo corto o una cabeza voluminosa con potentes mandíbulas.

Algunas de las razas de perro consideradas como potencialmente peligrosas en España son el Pit Bull Terrier, el Rottweiler, el Dogo Argentino, el Staffordshire Bull Terrier o el American Staffordshire Terrier.

Los propietarios de estas razas de perro deberán tener un seguro de responsabilidad civil y una licencia que le autorice psicológicamente a ser propietario del animal.

Publicidad