Desconexión digital
Galicia impulsa contratos voluntarios con alumnos para frenar el uso del móvil: “Las normas claras dan seguridad”
Es uno de los principales retos de la vida digital de los menores: el uso excesivo de teléfonos móviles y dispositivos electrónicos. Para abordarlo, Galicia pone en marcha los Contratos de Vida Digital, no tienen implicación legal pero pretenden ayudar a gestionar la relación con la tecnología.

Publicidad
Un contrato, concretamente un “contrato de vida digital”. Esta es la propuesta de la Xunta de Galicia para plantar cara a un problema cada vez más recurrente: el uso excesivo de pantallas por parte de los menores.
Se trata de acuerdos voluntarios que podrán firmar los centros educativos con sus alumnos, con el consentimiento de las familias, en los que se establecen compromisos sobre los tiempos, horarios y usos de las pantallas fuera del aula. El objetivo es fomentar la desconexión y reducir la dependencia de los móviles en la vida cotidiana de los jóvenes pero hacerlo, además, contando con ellos, llegando a acuerdos, evitando el castigo y la imposición.
Susana Lamela Pérez, jefa del departamento de Orientación del CEIP Plurilingüe As Veigas, de Ponteareas (Pontevedra), lo valora positivamente: “En mi experiencia, el uso temprano de las pantallas ha cambiado por completo la dinámica familiar y se ha convertido en una fuente constante de desgaste para muchas familias. Lo que empezó como algo puntual acaba generando conflictos diarios”. Conflictos que van desde el tiempo empleado en estos dispositivos, hasta para qué se utilizan concretamente o qué otras actividades quedan sin realizar debido a dedicar demasiado tiempo a ellos.
Una herramienta valiosa para gestionar la relación con la tecnología
De ahí que estos acuerdos le parezcan un camino a explorar: “Considero que el contrato de vida digital es una herramienta muy valiosa: ayuda a pasar del control y la pelea continua a un acuerdo compartido, con normas claras que dan seguridad a los niños y tranquilidad a los adultos”.
Esta iniciativa se enmarca en el Plan Integral de Bienestar Digital, una hoja de ruta dotada con 7,4 millones de euros que se desarrollará hasta 2030 y que busca promover un uso más “responsable, consciente y equilibrado” de las tecnologías entre escolares.
El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, defendió la medida como una herramienta de concienciación y corresponsabilidad, alegando que se trata de generar “marcos de relación y sensibilización” más que de fiscalizar o controlar la vida familiar. Según fuentes oficiales, la iniciativa no impone obligaciones legales, sino que pretende trabajar con familias y centros para establecer hábitos digitales saludables, lejos de prohibiciones tajantes.
Susana Lamela cree que, además, estos contratos pueden abrir una importante vía de comunicación cuando sea necesaria: “Veo beneficios que van mucho más allá de apagar el móvil. Para el alumnado supone una protección real de su descanso, su atención y su bienestar emocional, además de crear un clima de confianza para pedir ayuda si surge un problema en la red”. “Para las familias, reduce discusiones y permite educar desde la coherencia, no desde el castigo. Y desde el ámbito escolar se nota claramente: los alumnos que saben desconectar llegan más descansados, atentos y con mejor actitud en el aula”.
Desconectar mejora el bienestar emocional, la actitud y el descanso
El plan incluye otras acciones complementarias. Entre ellas, se propone un reto de 24 horas sin internet ni pantallas, bautizado como “apagón digital”, destinado a que los estudiantes experimenten períodos sin conexión para que puedan reflexionar sobre su relación con la tecnología y la dependencia que puedan tener de ella. Además, la estrategia contempla formación para familias y profesores, y actualizaciones en los currículos escolares para incorporar habilidades digitales críticas.
Las asociaciones de padres y madres valoran positivamente la iniciativa, aunque reclaman una mayor implicación y comunicación por parte de las instituciones, así como revisiones periódicas del plan. Entienden que, para ser eficaz, este tipo de políticas deben combinarse con formación.
Con esta propuesta, Galicia se sitúa en el centro del debate. Hay regiones que han optado por prohibir directamente el acceso a pantallas en determinadas edades o la incorporación a redes sociales a menores. Las fórmulas son múltiples y variadas, y es difícil valorar cuál es la mejor. Lo que parece claro es que es momento de plantearnos la relación entre menores y tecnología.
Síguenos en nuestro canal de WhatsApp y no te pierdas la última hora y toda la actualidad en nuestro perfil de Google
Publicidad









