La Fiscalía ha insistido en que hubo una intimidación "ambiental" de naturaleza "agresora" por parte de los cinco integrantes de La Manada hacia su víctima, que quedó "doblegada por el miedo" y que "no pudo ofrecer resistencia alguna", lo que acredita que lo ocurrido en los Sanfermines de 2016 fue una "violación".

En la vista de casación celebrada en el Tribunal Supremo, el Ministerio Fiscal ha expresado su "más absoluta discrepancia" con el encaje jurídico que la Audiencia y el Tribunal Superior de Justicia (TSJN) de Navarra al entender que los hechos son constitutivos de un delito continuado de violación porque "concurre la fuerza intimidatoria suficiente" y "no hubo consentimiento" de la víctima.

La Fiscalía sostiene que hubo una "fuerza intimidatoria suficiente por parte de los cinco acusados que fue la que les permitió realizar los actos sexuales" descritos en la sentencia.