Volcán La Palma

La experiencia de Himar González 7 días después de la erupción: "Son muchas tristezas, lágrimas y angustia"

El volcán Cumbre Vieja de La Palma lleva siete días en erupción, desde el pasado domingo. Himar González nos cuenta su experiencia en la zona.

Publicidad

El volcán Cumbre Vieja de La Palma entró en erupción el pasado domingo 19 de septiembre. Desde entonces, los vecinos de la isla han vivido con angustia e inquietud la situación.

Himar González, quien ha estado allí todo este tiempo, ha podido vivir en primera persona lo ocurrido. "Ha sido un proceso evolutivo. En Canarias hay un dicho que dice que venimos del volcán, del mar y del fuego, pero creo que hasta esta semana no sabíamos qué significaba esto", comienza relatando sobre la experiencia vivida.

Llegó pocas horas después de que el volcán entrara en erupción. "Llegas sabiendo lo que tienes que hacer, cubrir la noticia minuto a minuto, sin descanso para poder hacer llegar todo lo que pasa en la isla y te dedicas a ello en cuerpo y alma", explica.

"Pero llega el séptimo día y te levantas y todo cae porque son muchas historias contadas, muchas tristezas, muchas penas, angustias, lágrimas y la continua incertidumbre de no saber qué va a pasar. Y solo han sido siete días", cuenta Himar González sobre su experiencia.

Siete días desde la erupción

La isla de La Palma llevaba días sintiendo terremotos en la tierra. En aquel momento comenzó la incertidumbre de no saber qué podría pasar. Y el domingo el volcán decidió entrar en erupción.

El magma comenzó a ser expulsado con gran violencia. La lava se abrió paso recorriendo las laderas, carreteras y avanzando por medio de las zonas urbanas. Durante el primer día avanzó rápido y miles de personas tuvieron que ser desalojadas de sus casas.

Algunas de ellas, unas 400, perdieron todo aquello que habían construido en sus viviendas. El volcán arrasó con sus casas. Y 15 kilómetros de carreteras han desaparecido.

Los vecinos de la zona recogen todo lo que pueden a contrarreloj entre lágrimas con miedo de perder sus casas.

Desde el viernes por la tarde, las explosiones se hicieron más violentas y se abrieron dos nuevas bocas. La lava avanza más rápido y el rugido del volcán se escucha a kilómetros.

Los expertos continúan trabajando a pie de campo, es impredecible el poder destructor del volcán.

Publicidad