Triple crimen Alcàsser

No encuentran restos de ADN de Miguel Ricart, único condenado por el crimen de las niñas de Alcácer, en las muestras de los coches

Hay un segundo grupo de análisis que todavía no ha comenzado y en el que se van a analizar pelos obtenidos en escenarios del triple crimen de Alcásser o en los ropajes de las víctimas. La investigación está cerrada aunque queda abierta una pieza dedicada a la localización de Antonio Anglés, uno de los prófugos más buscados en Europa.

Zona en la que aparecieron los cuerpos de las niñas de Alcácer en 1993

EFE Zona en la que aparecieron los cuerpos de las niñas de Alcácer en 1993

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En ninguna de las 116 muestras obtenidas en los coches de Miguel Ricart hay restos de ADN, según el análisis del Departamento de Biología de la Guardia Civil. Miguel Ricart es el único condenado por el triple crimen de Alcàsser en el que Antonio Anglés, prófugo de la Justicia, sigue siendo el principal sospechoso.

Según el informe pericial enviado al Juzgado de Instrucción número 6 de Alzira (Valencia) no ha sido posible amplificar posibles muestras de ADN y, en consecuencia, no ha sido posible su comparación con las de los sospechosos y víctimas de este suceso.

Las muestras analizadas se consiguieron del Opel Corsa de color blanco y el Seat Ronda azul propiedad de los considerados autores del triple crimen, la mayoría en forma de hisopos frotados contra diferentes secciones de los vehículos, aunque también se obtuvieron envoltorios, pelos con y sin raíz y pequeños objetos.

Hay un segundo grupo de análisis, a cargo del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses, que todavía no ha comenzado y en el que se van a analizar pelos obtenidos en escenarios del crimen como la caseta de La Romana, la fosa o en los ropajes de las víctimas.

El pasado 27 de enero se cumplieron 29 años del hallazgo de los cadáveres de Miriam, Toñi y Desirée, las tres chicas de entre 14 y 15 años que habían desaparecido más de dos meses antes. Las víctimas fueron sometidas a violaciones y torturas extremas y al amanecer del día siguiente fueron ejecutadas y enterradas en una fosa que sus asesinos conocían, pues les había servido con anterioridad para ocultar una moto robada.

Aunque la investigación judicial está totalmente cerrada queda abierta una pieza dedicada exclusivamente a la localización de Anglés, uno de los prófugos más perseguidos de toda Europa.

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