El Open Arms no es el único barco de rescate en el Mediterráneo. El Ocean Viking, un buque noruego también se encuentra en aguas internacionales al norte de Malta con 356 emigrantes a bordo.

El buque noruego propiedad de entre otros de Médicos sin Fronteras está a la espera de que Malta o Italia le permitan desembarcar con los más de 350 ocupantes, que lleva a bordo el buque.

Los médicos a bordo del barco han manifestado su preocupación. Según han dicho de momento ninguno de los ocupantes del buque tiene problemas de salud. Pero están preocupados sobre todo por la situación de los menores de edad que se encuentran en el buque.

Los 353 ocupantes del barco tienen doce nacionalidades distintas. Y entre ellos hay 103 menores de 18 años de los que 92 están solos y, del total de niños, 14 tienen entre 13 y 15 años y tres, menos de cinco años.

Pero el noruego no es el único buque que se encuentra en esta situación. El atunero vasco Alta Mari espera en Guipúzcoa los permisos para poder poner rumbo al corredor del Mediterráneo con mayor transito de inmigrantes.

Este atunero de 32 metros de eslora reconvertido en barco de ayuda humanitaria ya estuvo en el Mediterráneo la pasada primavera. Entonces sólo tuvo permiso para transportar material humanitario a los campos de refugiados en Grecia.

El proyecto de esta ONG vasca cuyos dirigentes esperan no tener que estar 15 días esperando puerto se sostiene gracias a las aportaciones del gobierno de esta comunidad, que ha donado más de 700.000 euros para que el Aita Mari pueda navegar. Además, el proyecto también ha sido sufragado por donaciones privadas.