Francisco es un gallego que, desde muy pequeño, ha podido conocer los paisajes de la Ribeira Sacra. Todos los detalles se han quedado grabados en su mente y, a pesar de que desde los 52 años ya no puede verlo, ahora disfruta mostrándoselo a los demás.

"Lo cuenta todo tan bien y con tanto detalle que te olvidas de que es ciego", afirma una de las visitantes, quien señala que permite captar "percepciones que se escapan".