Coronavirus

El cierre de la frontera entre España y Portugal asfixia a dos pequeños pueblos que dependen uno del otro

Fuentes de Oñoro, en Salamanca, está a solo cinco kilómetros de la frontera, pero no poder traspasarla está destrozando su actividad económica con el país vecino.

Frontera de España con Portugal

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Con los pasillos vacíos, Toño prepara los pedidos en su establecimiento de Fuentes de Oñoro, en Salamanca. Lleva sus productos a clientes que viven en Portugal y no pueden cruzar la frontera. “Estamos funcionando escasamente a un 20%”, se lamenta.

En el control policial nos autorizan a acompañarlo en el reparto en Vilar Formoso. De vuelta a España, en las gasolineras tampoco tampoco encontramos la imagen habitual de vehículos repostando un combustible más económico. “Cómo veis, no hay nadie” , apunta Juan Luis Bravo que entre el restaurante, el supermercado y la gasolinera, pierde 200.000 euros al mes.

Las consecuencias económicas afectan a los dos lados de la frontera. "Necesitamos a los españoles para comprar nuestros productos de Portugal", explica el alcalde de Vilar Formoso, Manuel Gómez. "En Fuentes de Oñoro, el 100% vive del tránsito entre los dos países", insiste el alcalde de la localidad salmantina, Isidoro Alanís.

Este cierre también trastoca la vida diaria de sus vecinos. Según relatan algunos de ellos, hay muchos servicios en el lado portugués como el dentista o el fisioterapeuta, al que no pueden acudir desde España.

Fátima, embarazada de siete meses, habla con su madre en Portugal por videollamada. No la ve desde que se decretó el estado de alarma. Son familias separadas por la cicatriz de las fronteras cerradas por la pandemia.

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Imagen de la acampada en Sol

Menos movimiento y más tiendas vacías: así se reorganiza la acampada de Sol 25 días después

La acampada de la Puerta del Sol muestra una menor actividad visible, con pocas entradas y salidas y buena parte de las tiendas cubiertas por lonas. Los acampados aseguran que muchos se han marchado voluntariamente y explican que las tiendas que quedan libres se redistribuyen para alojar a personas sin hogar, a través de un puesto de Urbanismo.

Avispas

Muere un hombre de 56 años tras sufrir un ataque de avispas mientras trabajaba en una pista forestal de Ourense

La víctima participaba en un taller de empleo en Larouco y se encontraba realizando labores de desbroce cuando se topó con un nido de avispas. Sus compañeros alertaron a los servicios de emergencia, pero no pudieron salvarle la vida.