El Ayuntamiento de Chiclana de la frontera, en Cádiz, ha prohibido que los bañistas de la playa de la Barrosa apilen y encadenen sus sillas en la salida de la playa. Al parecer, la gente dejaba sus accesorios playeros (como sillas, neveras y demás) atados con cadenas para así evitar tener que cargar al día siguiente desde sus casas con todo.

Aunque lleva haciéndose años, el consistorio mantiene que la masificación del turismo ha hecho que se convierta en un problema al ocupar espacio público, por lo que a partir de ahora cualquier objeto que se deje será retirado.

La medida ha creado polémica sobre todo en los vecinos de la localidad, quienes alegan que no hacen ningún daño al dejar sus cosas en la playa.