Pedro Nieva, el autor intelectual del crimen del concejal Javier Ardines, vivía obsesionado con que su mujer Katia mantenía una relación sentimental con el concejal de Izquierda Unida.

Para corroborar sus sospechas, en una comida entre los tres, se fue al baño y dejó su teléfono móvil con la grabadora encendida encima de la mesa. Nieva se queda sorprendido al escuchar la conversación.

Ardines le dice a Katia que le ponga como excusa que tienen que calentar la casa para la Semana Santa. A lo que Katia respondió: "Si supiera este tonto cómo calentamos la cama".

A partir de entonces, Pedro comienza a preparar su supuesta venganza movido por los celos.

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