Los Mossos d'Esquadra han detenido a un hombre y a una mujer como presuntos integrantes de una banda que se dedica a robar a turistas en la autopista AP-2 y la autovía C-25 tras pincharles las ruedas de sus vehículos y después de que un juez le prohibiera acercarse a la AP-7, donde antes cometían sus fechorías.

Según ha informado la policía autonómica, los detenidos son un hombre de nacionalidad serbia, de 45 años, y una mujer armenia, de 37, ambos vecinos de LLinars del Vallès (Barcelona), que, según la investigación, han sustraído objetos y dinero por al menos un valor de casi 50.000 euros.

La investigación se inició el pasado mes de septiembre, cuando la policía detectó un aumento de hurtos del interior de vehículos de turistas que circulaban por las vías C-25 y AP-2. A raíz de las denuncias recibidas, la policía comprobó que en la mayoría de los casos el modus operandi utilizado por los autores era la modalidad de "pincharuedas", que consiste en que los autores pinchan una rueda al vehículo de la víctima y luego le siguen hasta que se detiene en el arcén, momento en que los autores aprovechan para detenerse y sustraer los objetos del interior del vehículo.

Según los Mossos d'Esquadra, en otras ocasiones ni siquiera pinchaban la rueda y detenían el vehículo en el arcén o en la misma área de servicio o descanso de la autopista haciendo indicaciones a los turistas como si tuvieran un problema en el vehículo. Una vez parados y con la excusa de prestar auxilio, distraían a las víctimas y aprovechaban para sustraer los objetos del interior del vehículo.

Los dos detenidos escogían siempre a sus víctimas entre personas extranjeras pensando que llevan más dinero encima. Los Mossos d'Esquadra han recordado que durante el pasado mes de julio desarticularon un grupo criminal que cometía este mismo tipo de delito en la autopista AP-7 y que el juez emitió una orden de prohibición de acercamiento a menos de 300 metros de la autopista AP-7 en todo su transcurso por la Comunidad Autónoma de Cataluña.

Poco después, los agentes constataron que algunos de los autores de los hurtos en la C-25 y AP-2 eran miembros del grupo criminal que se desarticuló en julio, y que desplazaron su ubicación para cometer delitos debido a la orden de alejamiento. Durante la investigación, los agentes confirmaron que el grupo estaba formado por tres personas, cada una de ellas con un rol determinado: uno se encargaba de robar las pertenencias de las víctimas, el otro de distraerlos, y una tercera persona se ocupaba de alquilar los vehículos con los que cometían los hechos delictivos. El pasado 18 de diciembre, los agentes localizaron y detuvieron a la mujer, que era la encargada de alquilar los vehículos y dos días después al que hurtaba las pertenencias de las víctimas.