Cuando pasamos todo el día playa o en la piscina deberíamos cambiarnos el bañador, pero es una costumbre poco arraigada entre la mayoría. Las consecuencias no se limitan a pasar frío con la tela mojada, sino que se pueden dar dos patologías que son más frecuentes en mujeres que en hombres: infecciones de orina y candidiasis.

La humedad y el calor son malas combinaciones para evitar hongos e infecciones. El ir a tomarnos el aperitivo al salir de la playa sin cambiarnos es una de las costumbres que deberíamos evitar. También la de colocar la toalla en el coche para poder viajar con el bañador mojado.