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Niñas desaparecidas en Tenerife

¿Cómo puede una madre como la de las niñas de Tenerife superar duelos como la pérdida de un hijo?

Tras el hallazgo del cuerpo de Olivia, la mayor de las hermanas desaparecidas en Tenerife, la madre y la familia de las niñas se enfrentan al duelo. Los psicólogos dicen que lo primero es aceptarlo.

El hallazgo ayer por la tarde del cuerpo de Olivia, la mayor de las dos hermanas desaparecidas en Tenerife, su madre y la familia se enfrentan ahora a un duro duelo. Los psicólogos coinciden que el primer paso es aceptar la realidad de la pérdida, pero insisten en que eso será imposible hasta que no aparezca el cuerpo de la otra niña. Hasta entonces, el cerebro tiende a negar lo ocurrido.

Juan Nieto, psicólogo del Instituto Europeo de Psicología Positiva, dice que "en la medida en la que aparezcan sus cuerpos, será un poquito más sencillo iniciar ese durísimo proceso".

Entre los mecanismos que activa la mente tras una pérdida de este tipo están la negación, la evitación o la desconexión emocional. Son mecanismos que activa el cerebro para preservar la salud mental de la persona, pero que pueden dificultar la asimilación. Esta, además, supone para la familia una experiencia traumática en la que continúa la incertidumbre de no encontrar el cuerpo del fallecido.

El caso de las niñas de Tenerife

Beatriz, la madre de las pequeñas Anna y Olivia, recibía ayer la trágica noticia. Ella nunca había perdido la esperanza de encontrar a sus hijas con vida. Incluso, cuando hace tan sólo cuatro días hallaron la botella de buceo de Tomás Gimeno junto a un pequeño edredón. Durante este tiempo, Beatriz, a través de sus más allegados, ha compartido mensajes en redes sociales en los que pedía todo el apoyo para encontrarlas e incluso pedía al padre que las devolviera.

Hasta el último momento, mantuvo la esperanza de encontrarlas con vida. Incluso, en el último mensaje de audio difundido confiaba en que Tomás Gimeno se las hubiese llevado lejos del país.

Ayer recibía la peor de las noticias y hoy su casa permanecía totalmente cerrada. Beatriz había comunicado varias veces a la Guardia Civil que había recibido amenazas por parte de su expareja. Nunca puso denuncia, se había separado de él el año pasado.

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